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	<title>Comentarios en: La crisis tiene culpables</title>
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	<link>https://teorificios.com/2011/12/17/la-crisis-tiene-culpables/</link>
	<description>La verdad es que no.</description>
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		<title>Por: teorificios</title>
		<link>https://teorificios.com/2011/12/17/la-crisis-tiene-culpables/#comment-197</link>
		<dc:creator><![CDATA[teorificios]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 18 Dec 2011 00:31:13 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">https://teorificios.com/?p=2339#comment-197</guid>
		<description><![CDATA[Poncio, 
Muchas gracias por tu lectura y por los comentarios que aportas.
Efectivamente, me refiero a la promesa de ayuda que hacen ciertos libros, pero sobre todo el dispositivo comercial que los ubica como objetos de consumo. Aunque no niego los efectos positivos que puedan tener, tampoco puedo dejar de señalar sus limitaciones intrínsecas: al tratarse de libros, no escuchan; y al estar dirigidos al público en general, no pueden tener en cuenta la singularidad de cada lector. 
Urge crear las condiciones sociales favorables a que estos libros no sean el &quot;último refugio&quot; que justamente identificas, sino una referencia más que puede suscitar pensamiento y diálogo. Por mi parte, intento hacer posible un análisis que no se quede rehén de las condiciones que rigen el consumo, la prestación de servicios y en general el acceso a funciones que dependen de otro - por ejemplo, recurriendo a la moneda social en un sentido muy lato.
Te invito a leer, en ese sentido, un par de textos que he publicado antes (&quot;Psicoanálisis con pan&quot; y &quot;Valores de producción en la economía del ámbito&quot;).
Un abrazo.
Francisco]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Poncio,<br />
Muchas gracias por tu lectura y por los comentarios que aportas.<br />
Efectivamente, me refiero a la promesa de ayuda que hacen ciertos libros, pero sobre todo el dispositivo comercial que los ubica como objetos de consumo. Aunque no niego los efectos positivos que puedan tener, tampoco puedo dejar de señalar sus limitaciones intrínsecas: al tratarse de libros, no escuchan; y al estar dirigidos al público en general, no pueden tener en cuenta la singularidad de cada lector.<br />
Urge crear las condiciones sociales favorables a que estos libros no sean el &#8220;último refugio&#8221; que justamente identificas, sino una referencia más que puede suscitar pensamiento y diálogo. Por mi parte, intento hacer posible un análisis que no se quede rehén de las condiciones que rigen el consumo, la prestación de servicios y en general el acceso a funciones que dependen de otro &#8211; por ejemplo, recurriendo a la moneda social en un sentido muy lato.<br />
Te invito a leer, en ese sentido, un par de textos que he publicado antes (&#8220;Psicoanálisis con pan&#8221; y &#8220;Valores de producción en la economía del ámbito&#8221;).<br />
Un abrazo.<br />
Francisco</p>
]]></content:encoded>
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	<item>
		<title>Por: Poncio Cifuentes.</title>
		<link>https://teorificios.com/2011/12/17/la-crisis-tiene-culpables/#comment-196</link>
		<dc:creator><![CDATA[Poncio Cifuentes.]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 17 Dec 2011 23:16:05 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">https://teorificios.com/?p=2339#comment-196</guid>
		<description><![CDATA[Hola. Enhorabuena por el artículo.
Pero solamente un comentario en defensa de los libros de autoayuda.
Que son los que siempre acaban ridiculizados y menospreciados, en todos los textos, en todos los ámbitos,
y con ellos, nosotros, sus (inconfesables) lectores.
Libros de autoayuda los hay buenos y malos, como cualquier otro género. Los hay simplones, rayando la abominación (como por ejemplo &quot;El Secreto&quot; de Rhonda Byrne) y los hay que se asemejan a tratados de ética (y/o de filosofía) tal es el caso, por ejemplo, de &quot;Los seis pilares de la autoestima&quot; de Nathaniel Branden, al cual no veo muy distinto de la &#039;Ética a Nicómaco&#039; de Aristóteles.  Y que no eluden una actitud crítica y autocrítica, y responsable, sobre la propia vida y sobre la de los demás.
Además, en muchos casos, son el último refugio y flotador salvavidas al que agarrarse, cuando el lector no se puede permitir las tarifas de psiquiatras y psicólogos, y carece de otros recursos. Libros que siempre se compran y se leen a escondidas, por avergonzados lectores que no sonríen como sus vecinos, que no los necesitan, o creen no necesitarlos.
En la filosofía &quot;seria y respetable&quot;, además, siempre han abundado los tratados de eudemonología, desde &quot;El arte de ser feliz&quot; de Schopenhauer, hasta &quot;La conquista de la felicidad&quot; de Bertrand Russell, por ejemplo.
Meter todos los libros de autoayuda en el mismo saco es un error y una injusticia. Un recurso, además, harto recurrente.
No estaría de más un estudio más profundo y menos frívolo de ese fenómeno literario que no es, en muchos casos, como digo, sino una nueva versión de los tratados de ética de siempre.
Un saludo.]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Hola. Enhorabuena por el artículo.<br />
Pero solamente un comentario en defensa de los libros de autoayuda.<br />
Que son los que siempre acaban ridiculizados y menospreciados, en todos los textos, en todos los ámbitos,<br />
y con ellos, nosotros, sus (inconfesables) lectores.<br />
Libros de autoayuda los hay buenos y malos, como cualquier otro género. Los hay simplones, rayando la abominación (como por ejemplo &#8220;El Secreto&#8221; de Rhonda Byrne) y los hay que se asemejan a tratados de ética (y/o de filosofía) tal es el caso, por ejemplo, de &#8220;Los seis pilares de la autoestima&#8221; de Nathaniel Branden, al cual no veo muy distinto de la &#8216;Ética a Nicómaco&#8217; de Aristóteles.  Y que no eluden una actitud crítica y autocrítica, y responsable, sobre la propia vida y sobre la de los demás.<br />
Además, en muchos casos, son el último refugio y flotador salvavidas al que agarrarse, cuando el lector no se puede permitir las tarifas de psiquiatras y psicólogos, y carece de otros recursos. Libros que siempre se compran y se leen a escondidas, por avergonzados lectores que no sonríen como sus vecinos, que no los necesitan, o creen no necesitarlos.<br />
En la filosofía &#8220;seria y respetable&#8221;, además, siempre han abundado los tratados de eudemonología, desde &#8220;El arte de ser feliz&#8221; de Schopenhauer, hasta &#8220;La conquista de la felicidad&#8221; de Bertrand Russell, por ejemplo.<br />
Meter todos los libros de autoayuda en el mismo saco es un error y una injusticia. Un recurso, además, harto recurrente.<br />
No estaría de más un estudio más profundo y menos frívolo de ese fenómeno literario que no es, en muchos casos, como digo, sino una nueva versión de los tratados de ética de siempre.<br />
Un saludo.</p>
]]></content:encoded>
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